Algún día seré actor.

3 Abr

Yo, algún día seré actor…

Un amigo de mi pueblo, Puerto Lumbreras, me recordaba estas palabras cantadas al aire de los días azules de mi infancia, jugábamos en la puerta del taller de mi bisabuelo y alzando la espada de madera que él me construyó y en mi cabeza su sombrero de artista, exclamaba ¡Algún día seré actor !

Y aquí y ahora puedo decir : ” Soy actor”

Soy actor, luego existo.

Lo que soy como persona, mi alegría y mi dolor, mis anhelos y mis sueños, mis desvelos, mi rabia, mis miedos, mi ternura, mis dudas… El hombre que soy, es el hombre que habita mis personajes y ellos hablan de mi alma a través de los textos, la literatura, la poesía … Palabras, palabras, palabras. Palabras que cuando se dicen con verdad y nos conmueven, hablan con la voz de todos los hombres y mujeres. Algo primitivo y eterno que nos acerca al misterio de la vida.

He intentado siempre trabajar con el corazón, de una manera sencilla, con emoción, amor y respeto a mi oficio, como un artesano que no necesita los adornos porque en la materia prima está la esencia de su arte, su compromiso y su obra.

Tendría que haber vivido muchas vidas para ser rey, mendigo, conde,

profesor, periodista, médico, soldado, príncipe, maqui, obrero, marqués, banquero, ganadero, pintor… Pero tengo solamente una y agradezco a la vida ser actor porque me ha permitido acercarme a la comprensión del mundo, a los sentimientos y emociones de los hombres y al conocimiento de mí mismo.

Gracias a este oficio he conocido lugares maravillosos y gente extraordinaria.

Rodé mi primera serie en Latinoamérica de la mano de Benito Rabal y me enamoré para siempre de ese continente mágico y de sus gentes, mi trabajo me ha permitido conocer lugares, pueblos y ciudades de nuestra hermosa tierra y conocerlos de la mejor manera, ejerciendo mi oficio, he recorrido los teatros de toda España y he sentido el calor y el cariño del público a sus actores… Más importante aún que el aplauso, es el silencio que se produce cuando parece que el corazón del espectador y el del actor laten al mismo tiempo. Esto es impagable, el silencio, no miente nunca.

He aprendido de los más grandes desde que veía los Estudio I y las series de TVE en la televisión del Hotel Salas, el hotel de mi familia, donde nací y viví mi infancia, los trabajos de Bódalo, Rodero, López Vázquez, Landa, Fernán Gómez y tantos otros grandísimos actores españoles, estarán siempre en mi memoria. He tenido la suerte de trabajar con algunos de los más grandes, Paco Rabal, Fernando Guillén, Palenzuela, Otegui, Concha Velasco, Vidarte, Rellán, Sacristán…he aprendido de todos, de su sabiduría, su oficio, su arte… Y también de los más jóvenes, su ingenuidad, su avidez, su pasión intacta. He compartido camerinos, platós, rodajes, escenarios, emociones y sueños con compañeros extraordinarios que defienden cada día este hermoso oficio, con talento y coraje, sería interminable nombrar a todos las compañeras y compañeros a los que quiero, respeto y admiro.

He vivido muchas emociones y arrastro algunas heridas…

En mi primera función en un gran teatro, el Español, en Madrid, tuve que sustituir a un compañero de un día para otro y al terminar la función uno de los actores mayores de aquel reparto, Ángel de Andrés, me dio un abrazo y me dijo : ” Ginés, tú vas a vivir de este oficio… Y después de tanto tiempo, esta profesión me ha regalado personajes maravillosos que me han hecho crecer como actor, Hamlet, Don Juan, Pacheco, Suárez… Estoy orgulloso de ellos, pero también de otros muchos personajes que han hablado a través de mí y que han forjado el actor que soy.

Y sí, como decían los hermosos versos de Machado, ” A mi trabajo acudo, con mi dinero pago/ el traje que me cubre y la mansión que habito,/el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Doy gracias a la vida por ello. Ojalá que todos mis compañeros pudieran decir lo mismo. Hay mucho sacrificio y esfuerzo detrás de cada artista y desgraciadamente no siempre es recompensado, siempre ha habido crisis, siempre dificultades, pero también desidia e ineptitud de las administraciones y de nuestros gobiernos que deberían proteger y cuidar a sus artistas para que la salud espiritual de nuestro tiempo sea mejor. No pedimos tanto…

Teatro en las escuelas, cine en las aulas, la música siempre, la pintura en las calles y la poesía necesaria como el pan de cada día …

Gracias por este reconocimiento a mi trabajo, me honra que sea aquí , donde habéis reconocido también la carrera de dos amigos y grandísimos actores, compañeros y amigos con los que compartí rodajes y emociones, Mario Pardo y Álex Angulo, me habéis hecho muy feliz.

Gracias con el corazón, con el corazón de mi corazón.

Veguellina de Órbigo. Agosto. 2017. Festival de cine LUNA DE CORTOS. Festival Internacional de Cortometrajes del Órbigo

Ginés García Millán .

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